viernes, 7 de julio de 2017

El callejón felino 14

14
Un encuentro seguro (1).
Me entretuve mirando por la ventana que daba a un patio interior comunitario. Desde allí podía ver con claridad que de las cuerdas que en algún momento de este siglo había colgado ropa lavada, ahora la brisa mecía, no sin esfuerzo, tiras y tiras de pasta que se secaban lentamente. Las lavanderas habían dejado paso a los tejedores de arroz. Sin embargo, bajo aquel entramado de cereal no parecía haber vida, al menos a aquella hora de la mañana, en la que tan solo se podían distinguir al oído débiles chasquidos semejantes a los que producen los ratones al correr por los falsos techos de una casa. Todo aquel mundo de quietud aparente, que a un gato le habría despertado el instinto de cazador, a mí comenzaba a producirme cierto sopor. Tras jugar unos cuantos solitarios, único extra que parecía soportar mi nuevo mejor amigo, me decidí a abandonar aquel lugar, si es que no me habían dejado encerrada en aquel cuartucho. Estaba a punto de girar el picaporte cuando la puerta se abrió repentinamente golpeándome en medio de la cara. Lo último que vi antes de que todo se fundiera en negro, fue a la enfermera intentando agarrarme.